Otelo
Otelo En todo esto hay algo más.
Te lo ruego, háblame en la lengua
de tus propios pensamientos y dale
al peor de todos la peor de las palabras.
YAGO
Disculpadme, señor.
Aunque estoy obligado a la lealtad,
no haré lo que al esclavo no se exige.
¡Revelar el pensamiento! ¿Y si fuera
falso y vil? ¿En qué palacio no se ha
insinuado la ruindad? ¿Hay alma tan pura
en la que el turbio pensamiento
no se haya reunido en tribunal
con la justa reflexión?
OTELO
Yago, contra tu amigo maquinas
si, creyendo que le agravian, le ocultas
lo que piensas.
YAGO
Os lo suplico: tal vez
me haya equivocado en mi sospecha,
pues es la cruz de mi carácter
rastrear las falsedades, y a veces mi celo
crea faltas de la nada. No preste atención
vuestra cordura al que suele idear
tan burdamente, ni le inquieten
observaciones adventicias y dudosas.