Otelo
Otelo Por vuestra paz y vuestro bien,
por mi hombría, prudencia y honradez,
no conviene que os diga lo que pienso.
OTELO
¿Qué insinúas?
YAGO
Señor, la honra en el hombre o la mujer
es la joya más preciada de su alma.
Quien me roba la bolsa, me roba metal;
es algo y no es nada; fue mío y es suyo,
y ha sido esclavo de miles.
Mas, quien me quita la honra, me roba
lo que no le hace rico y a mí me empobrece.
OTELO
¡Vive Dios, dime lo que piensas!
YAGO
No podría, ni con mi alma en vuestra mano,
ni querré, mientras yo la gobierne.
OTELO
¿Qué?
YAGO
Señor, cuidado con los celos.
Son un monstruo de ojos verdes que se burla
del pan que le alimenta. Feliz el cornudo
que, sabiéndose engañado, no quiere a su ofensora;
mas, ¡qué horas de angustia le aguardan