Otelo
Otelo al que duda y adora, idolatra y recela!
OTELO
¡Qué tortura![21]
YAGO
El pobre contento es rico y bien rico;
quien nada en riquezas y teme perderlas
es más pobre que el invierno.
¡Dios bendito, a todos los míos
guarda de los celos!
OTELO
¿Por qué, eso por qué?
¿Tú crees que viviría una vida de celos,
cediendo cada vez a la sospecha
con las fases de la luna?[22] No. Estar en la duda
es tomar la decisión. Que me vuelva
macho cabrío si mi espíritu se entrega
a conjeturas tan extrañas y abultadas
como tú muestras. Para darme celos no basta
decir que mi esposa es bella, sociable, sabe
comer y conversar, canta, tañe y baila:
estas prendas le añaden virtud.
Y mi propia indignidad no me causa
la menor duda o recelo de su fidelidad,
pues tenía ojos y me eligió. No, Yago;
quiero ver antes de dudar. Si dudo, pruebas;
y con pruebas no hay más que una solución:
¡Adiós al amor o a los celos!