Otelo
Otelo Y, sin embargo, apartarse de las leyes naturales…
YAGO
¡Ah, ahà está! Pues, si me lo permitÃs,
rechazar todos esos matrimonios
con gente de su tierra, color y condición,
lo que siempre parece natural…
¡Mmm…! Ahà se adivina un deseo viciado,
grave incongruencia, propósito aberrante.
Perdonadme: en mis presunciones
no pensaba en ella. Aunque temo
que quiera volver sobre sus pasos
y, al compararos con sus compatriotas,
pueda arrepentirse.
OTELO
Muy bien, adiós.
Si observas algo, dÃmelo.
Que vigile tu mujer. Déjame, Yago.
YAGO [saliendo]
Señor, me retiro.
OTELO
¿Por qué me casé? Seguro que el buen Yago
ve y sabe más, mucho más de lo que dice.
YAGO [volviendo]
Señor, me permito suplicaros
que no os dejéis obsesionar. Que el tiempo decida.