Otelo
Otelo Es justo que Casio recobre su puesto,
pues lo ejerce con gran competencia,
mas, teniéndole apartado un poco más,
podréis observar al hombre y sus métodos.
Ved si vuestra esposa insiste en que vuelva
y encarece su ruego con ardor:
eso dirá mucho. Mientras tanto,
que mi temor justifique mi injerencia,
pues temo de verdad que ha sido grande,
y, os lo ruego, no culpéis a vuestra esposa.
OTELO
No temas por mi aplomo.
YAGO
Nuevamente me retiro.
Sale.
OTELO
Este hombre es de gran honradez,
y su experiencia le permite discernir
los móviles humanos. Como ella resulte
un halcón indomable, aunque la haya atado
con las fibras de mi corazón, la suelto
al hilo del viento y la dejo a la suerte.
Quizá por ser negro y faltarme las prendas
gentiles del galanteador, o haber descendido
por el valle de los años (aunque poco importa),
me quedo sin ella y burlado, y mi consuelo
ha de ser detestarla. ¡Maldición de matrimonio!