Otelo
Otelo Los hay tan ligeros de lengua
que durmiendo musitan sus asuntos.
Casio es uno de estos.
Le oí decir en sueños: «Querida Desdémona,
seamos prudentes, ocultemos nuestro amor».
Y entonces me agarra y me tuerce la mano,
gritando «¡Divina criatura!», y me besa con ganas,
como arrancando de cuajo los besos
que crecieran en mis labios; y me echa
la pierna sobre el muslo, suspira, me besa
y grita «¡Maldita la suerte que te dio al moro!».
OTELO
¡Asombroso, asombroso!
YAGO
Bueno, no fue más que un sueño.
OTELO
Pero indica una acción consumada.
YAGO
Aunque sueño, es indicio grave.
Podría sustanciar otras pruebas
más débiles.
OTELO
¡La haré mil pedazos!
YAGO
Sed prudente. Aún no es seguro;