Otelo
Otelo Entran DESDÉMONA, EMILIA y el GRACIOSO.
DESDÉMONA
¡Tú! ¿Sabes en dónde para el teniente Casio?
GRACIOSO
No puedo decir que pare.
DESDÉMONA
Y, ¿por qué?
GRACIOSO
Porque un soldado no para y, si le llevas la contra, no hay quien lo pare.
DESDÉMONA
¡Vamos! ¿Dónde se hospeda?
GRACIOSO
Deciros dónde se hospeda es deciros que me paro.
DESDÉMONA
¿Qué quieres decir?
GRACIOSO
No sé dónde se hospeda y si me invento una posada y digo que para en esta o aquella, el invento se me para en la garganta.
DESDÉMONA
¿Puedes inquirir por él y ser instruido en la respuesta?
GRACIOSO
Haré catequesis por el mundo: digo que haré preguntas y tendré contestación.
