Otelo
Otelo Entra CASIO.
Cuando se rÃa, Otelo se pondrá furioso,
y sus celos ignorantes torcerán
el desparpajo, las sonrisas y ademanes
del pobre Casio. ¿Qué tal, teniente?
CASIO
Nunca peor, pues me nombras por el puesto
cuya carencia me mata.
YAGO
Porfiad con Desdémona y será vuestro.
Si de Bianca dependiese vuestra súplica,
¡qué pronto serÃais favorecido!
CASIO
¡Ah, pobre criatura!
OTELO
Ya se está riendo.
YAGO
Jamás conocà mujer tan enamorada.
CASIO
¡Ah, la pobrecilla! SÃ, creo que me quiere.
OTELO
Lo niega a medias y lo toma a risa.
YAGO
Escuchad, Casio.
OTELO
Ahora le fuerza a que lo cuente.
Muy bien, vamos, adelante.