Otelo
Otelo vuestro desmayo me dio una buena excusa.
Le dije que volviese pronto y hablaríamos,
lo cual prometió. Ahora escondeos,
y fijaos en las burlas, muecas y visajes
que aloja cada zona de su cara,
pues haré que vuelva a contarme
dónde, cómo, cuándo, desde cuándo y cada cuánto
se entiende y entenderá con vuestra esposa.
Fijaos bien en su actitud. Vamos, calma,
o diré que sois todo bilis
y nada ser humano.
OTELO
¿Me oyes bien, Yago?
Seré muy cauteloso con mi calma,
pero, ¿me oyes bien?, muy violento.
YAGO
Eso está bien. Mas todo a su hora.
¿Queréis retiraros?
[Se esconde OTELO.]
Ahora le hablaré a Casio de Bianca,
una mujerzuela que, vendiendo sus favores,
se paga la ropa y el pan. Se muere
por Casio, pues es la maldición de las perdidas
engañar a muchos y que uno solo
las engañe. Cuando la oiga nombrar,
no podrá contenerse de la risa. Aquí llega.