Otelo
Otelo OTELO
Un cornudo es un monstruo y una bestia.
YAGO
Entonces en una ciudad populosa
hay muchas bestias y monstruos civiles.
OTELO
¿Lo ha confesado?
YAGO
Mi buen señor, sed hombre. Pensad
que quien lleva barba y va en coyunda,
tal vez arrastre esa carga. Son millones
los que duermen en camas apropiadas
que ellos creen propias. Vuestro caso es mejor.
¡Ah, qué ruindad del diablo, qué burla del maligno
es besar a una indecente, creyéndola pura,
en el lecho conyugal! No, yo quiero saberlo
y, sabiendo lo que soy, sabré cómo acabará ella.
OTELO
¡Ah, qué sagaz! Es cierto.
YAGO
Alejaos un momento;
no crucéis la frontera de la calma.
Cuando estabais abrumado por la angustia,
flaqueza que no cuadra a un hombre como vos,
llegó Casio. Logré librarme de él;