Otelo
Otelo CASIO
Pues ven. ¿Vendrás?
YAGO
Corred. Ni una palabra más.
Sale CASIO.
OTELO [adelantándose]
¿Cómo lo mato, Yago?
YAGO
¿Oísteis qué risa le daba su pecado?
OTELO
¡Ah, Yago!
YAGO
¿Y visteis el pañuelo?
OTELO
¿Era el mío?
YAGO
El vuestro, os lo juro. Y hay que ver cómo aprecia a vuestra cándida esposa: ella le da un pañuelo y él se lo da a su manceba.
OTELO
Estaría nueve años matándolo. ¡Qué mujer tan buena, tan bella, tan dulce!
YAGO
No. Eso debéis olvidarlo.
OTELO