Otelo
Otelo Que se pudra y se muera, y se condene esta noche, pues no ha de vivir. No, el corazón se me ha vuelto piedra: lo golpeo y me duele la mano. ¡Ah, el mundo no ha dado criatura más dulce! Podría echarse junto a un emperador y darle órdenes.
YAGO
No, dejad eso ahora[33].
OTELO
¡Que la cuelguen! Yo solo digo lo que es. Primorosa con la aguja, admirable con la música (su voz deja al oso sin fiereza). Y, ¡qué grande entendimiento, qué rica imaginación!
YAGO
Por eso mismo es peor.
OTELO
¡Ah, mil, mil veces! ¡Y a la vez tiene tanta gentileza!
YAGO
Sí, demasiada.
OTELO
Es verdad. Y, sin embargo, ¡la pena que da, Yago! ¡Ah, Yago, la pena que da!
YAGO
Si estáis tan prendado de su culpa, dadle licencia para pecar: si a vos no os agravia, a nadie molesta.
OTELO
La voy a hacer trizas. ¡Ponerme los cuernos!