Otelo
Otelo tan noble ante el agravio de tu amigo.
Eres mi ejemplo. Prenda, tu amado ha muerto
y se acerca tu condenación. ¡Allá voy, ramera!
De mi alma he borrado tus ojos de ensueño;
impúdica sangre manchará tu impuro lecho.
Sale.
Entran LUDOVICO y GRACIANO.
CASIO
¡Eh! ¿No hay nadie? ¿Y la ronda? ¡Al asesino!
GRACIANO
Alguna desgracia. Es un grito terrible.
CASIO
¡Socorro!
LUDOVICO
Escuchad.
RODRIGO
¡Ah, miserable!
LUDOVICO
Gritan dos o tres. Es noche cerrada.
Quizá estén fingiendo. Sería peligroso
acudir sin más ayuda.
RODRIGO
¿No viene nadie? Moriré desangrado.
LUDOVICO
Escuchad.
Entra YAGO con una lámpara.
GRACIANO