Otelo
Otelo y ella le premió sus obras amorosas
con la primera prueba y testimonio
de cariño que le di. Yo le vi que la llevaba.
Era un pañuelo, una antigua prenda
que mi padre regaló a mi madre[45].
EMILIA
¡Cielo santo! ¡Gloria bendita!
YAGO
¡Dios, cállate!
EMILIA
Voy a hablar, voy a hablar. ¡Que me calle!
¡No! Hablaré más libre que el viento.
¡Que Dios, hombres y diablos, que todos,
sÃ, todos, digan pestes contra mÃ! Voy a hablar.
YAGO
Sé prudente y vete a casa.
EMILIA
¡No quiero!
[YAGO desenvaina.]
GRACIANO
¡Cómo! ¿Tu espada contra una mujer?
EMILIA
¡Idiota de moro! Ese pañuelo
me lo encontré por azar y se lo di
a mi marido, pues él, con gran solemnidad,
más de la apropiada a tal minucia,
me pedÃa que lo robase.