Otelo
Otelo OTELO
¡Miserable!
CASIO
¡Qué impío y brutal!
LUDOVICO
La otra carta encontrada en el bolsillo
contiene una queja. Parece que Rodrigo
pensaba mandársela al maldito canalla,
pero Yago se le adelantó
y le dio explicaciones.
OTELO
¡El vil granuja! Casio,
¿cómo conseguisteis el pañuelo de mi esposa?
CASIO
Lo encontré en mi cuarto.
Él mismo ha confesado hace un momento
que allí lo dejó con un claro propósito
que le dio resultado.
OTELO
¡Ah, bobo, bobo, bobo!
CASIO
Además, en su carta, Rodrigo
acusaba a Yago de haberle instigado
a provocarme en la guardia, lo que causó
mi expulsión. Y acaba de hablar
(le dábamos por muerto)[47], diciendo que Yago
le indujo y le hirió.