Otelo
Otelo LUDOVICO
Salid de este cuarto y acompañadnos.
Quedáis despojado de cargo y poder
y Casio manda en Chipre. Y a este infame,
si hay algún castigo refinado
capaz de atormentarle sin que muera,
imponédselo. Vos sufriréis reclusión
hasta que el Estado de Venecia sea informado
de vuestro delito. Vamos, llevadle.
OTELO
Esperad. Oídme antes de salir.
He servido al Estado y es notorio;
eso baste. Os lo ruego, en vuestras cartas,
al narrar todas estas desventuras,
mostradme como soy, sin atenuar,
sin rebajar adversamente. Hablad
de quien amó demasiado y sin prudencia,
de quien, poco dado a los celos, instigado
se alteró sobremanera; de quien,
como el indio salvaje, tiró una perla
más valiosa que su tribu; de quien, transidos
los ojos que no se empañaban, vierte
tantas lágrimas como gotas de mirra
los árboles de Arabia. Escribid todo esto,
y también que en Alepo[48], una vez
en que un turco impío y de altivo turbante
pegó a un veneciano e infamó a la República,