Otelo
Otelo yo agarré por el cuello a ese perro circunciso
y le herí así.
Se apuñala.
LUDOVICO
¡Violento final!
GRACIANO
Toda palabra es en vano.
OTELO
Te besé antes de matarte. Ahora ya puedo,
después de matarme, morir con un beso.
Muere.
CASIO
Lo temía, aunque creí que estaba inerme,
pues tenía deshecho el corazón.
LUDOVICO
[a YAGO] ¡Ah, perro espartano! Más cruel
que la angustia, el hambre o el mar.
Ve la carga dolorosa de este lecho.
Obra tuya es. El cuadro hiere la vista:
tapadlo.— Graciano, quedad en la casa
y disponed de los bienes del moro,
pues pasan a ser vuestros.— A vos, gobernador,
compete juzgar a este canalla diabólico;
lugar, hora, tormento: imponedlo.
Ahora voy a embarcarme, y en Venecia
contaré tan triste caso con tristeza.
Salen.