Otelo

Otelo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Qu’est-ce qu’Iago?», nos preguntamos con el Duque de Broglie. Pero, ¿hay una respuesta concluyente? El propio Yago se niega a darla. Sus últimas palabras parecen dirigidas a todos, personajes y público: «No me preguntéis. Lo que sabéis, sabéis. / Desde ahora no diré palabra». Pero si no podemos saber lo que es, al menos podemos saber lo que no es. Suele decirse que Yago es uno de los estudios más profundos del mal que haya hecho Shakespeare, acaso el más profundo. Aparte sus actos, que hablan por sí solos, Yago se complace en asociarse con el diablo y el infierno, y al final Otelo le llama semidiablo. De ahí que algunos críticos le vean como una personificación del mal, es decir como una encarnación alegórica. Se ha observado también la insistente presencia de imágenes y referencias diabólicas (si bien no todas aluden a Yago), cuyo número es curiosamente superior a las de una obra como Macbeth. Sin embargo, OTELO no es ninguna alegoría. La relación de Yago con el diablo es poética y retórica: en el teatro no actúa como personaje alegórico y en general el público no se indigna ni emociona ante abstracciones, sino ante personajes muy realistas. Wilson Knight, que definió las referencias «metafísicas» de la lengua de Otelo, previno contra el desastre dramático a que se exponía cualquier representación en la que lo alegórico se opusiera a lo íntimo y humano del drama. Lo alegórico o simbólico forma parte de un conjunto rico en imágenes sobrenaturales y teológicas que no se desarrollan dramáticamente más allá de su función expresiva.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker