Otelo
Otelo Yago es el artífice del caos. En su primer monólogo le cuenta al público su intención de coronar su voluntad con doble trampa, lo que consigue en Chipre. En cierto modo se puede decir que la primera es un ensayo de la segunda. En su triunfo sobre Casio ha podido ver que el impávido Otelo ha estado a punto de perder los estribos (y al comienzo del tercer acto hay claras indicaciones de que la expulsión de Casio fue una medida desproporcionada y de que Otelo quiere repararla). En la escena central, Yago no cejará en su acoso de Otelo hasta derribarle. Tal vez sea cierto que la reacción pasional del protagonista es más de lo que Yago esperaba; pero también es verdad que este se aprovecha de ella. Se inicia así un proceso que hace de OTELO la primera tragedia de Shakespeare, antes de El rey Lear, que explora y dramatiza sin reservas el sufrimiento de los personajes.
VII