Otelo
Otelo Vista de este modo, la reacción de Yago contra Casio al comienzo de la obra parece dimanar de un resentimiento más hondo y no confesado: lo que hoy llamarÃamos odio de clase. Shakespeare refuerza este contraste social haciendo de Casio el tÃpico cortesano renacentista pródigo en galanterÃas y finuras que el vulgar Yago aborrece y repudia (recuérdese especialmente su grosero aparte en II.i, inmediatamente antes de anunciarse la llegada de Otelo a Chipre). Al mismo tiempo, se advierte que Yago se resiste a «quedarse atrás» y que aspira a no ser tratado como un inferior cuando la ocasión se presenta: una es hacia el final de IV.i, cuando, a juzgar por el texto, Yago se entromete en la conversación de Otelo, Desdémona y Ludovico; la otra, en V.i, la escena del ataque nocturno a Casio, en que Yago se dirige a Ludovico y Graciano con insólita familiaridad. Todo ello muestra a Yago como el otro outsider de la obra, extraño entre los suyos y semejante a Otelo en su deseo de integración y reconocimiento.
VIII