Otelo
Otelo Cierta crÃtica simplista sintetizaba los personajes de Shakespeare en un solo concepto: Hamlet o la duda, Macbeth o la ambición, Otelo o los celos. De ser simplemente asÃ, Shakespeare serÃa más fácil, pero también mucho menos interesante. En su sentido corriente, los celos podÃan ser un tema de comedia y, en todo caso, como simple drama de celos OTELO no pasarÃa de melodrama. Si hay tragedia es porque, más allá de los celos, Shakespeare expresa vigorosamente el sentido de una pérdida angustiosa, la ruina espiritual en la que cae Otelo y, sobre todo, el conflicto interno de quien cree que ha perdido a su amada y no puede dejar de quererla. Para llegar a situación tan extrema Shakespeare parte de otra no menos extrema, la del amor de Otelo y Desdémona. Recuérdese la exaltación de Otelo cuando encuentra a Desdémona en Chipre: serÃa muy feliz si muriese, pues teme que su gozo sea tan perfecto que ya nunca más pueda alcanzar una dicha semejante. Y en III.iii dice de Desdémona:
Que se pierda mi alma
si no te quisiera, y cuando ya no te quiera,
habrá vuelto el caos.
Para Otelo, su amor tiene una dimensión sobrehumana. Las imágenes cósmicas con que Otelo alude a la muerte de Desdémona acentúan la singularidad de su sentimiento:
TendrÃa que haber ahora un gran eclipse