Otelo
Otelo de sol y de luna, y el orbe, horrorizado,
tendría que abrirse con esta alteración.
Se ha observado que la metamorfosis de Otelo se expresa especialmente en su adopción de la lengua de Yago, sobre todo en el uso de imágenes y referencias zoológicas. Pero lo más significativo de este cambio de expresión es que no excluye la anterior ni la sustituye del todo. Lo confirma el ejemplo citado, así como el monólogo de Otelo al comienzo de la última escena. Lo decisivo es que, al yuxtaponer el nuevo lenguaje con sus sentimientos más sinceros en la escena más sórdida y penosa (IV.ii), el sufrimiento de Otelo se expresa en toda su crudeza:
Mas del ser en que he depositado el corazón,
que me da vida y, si no, sería mi muerte,
del manantial de donde nace o se seca
mi corriente, ¡verme separado
o tenerlo como ciénaga de sapos inmundos
que se juntan y aparean…!