Otelo
Otelo y que vos la hayáis perdido, será reo
de la pena más grave que vos mismo
leáis en el libro inexorable de la ley,
aunque fuera hijo mío el acusado.
BRABANCIO
Os lo agradezco. Este es el culpable,
este moro, a quien al parecer, habéis hecho
venir expresamente por asuntos de Estado.
TODOS [LOS SENADORES]
Es muy lamentable[7].
DUX [a OTELO]
Y, por vuestra parte, ¿qué decís a esto?
BRABANCIO
Nada que pueda desmentirlo.
OTELO
Muy graves, poderosas y honorables Señorías,
mis nobles y estimados superiores:
es verdad que me he llevado a la hija
de este anciano, y verdad que ya es mi esposa.
Tal es la envergadura de mi ofensa;
más no alcanza. Soy tosco de palabra
y no me adorna la elocuencia de la paz,
pues, desde mi vigor de siete años
hasta hace nueve lunas, estos brazos
prestaron sus mayores servicios en campaña,
y lo poco que sé del ancho mundo
concierne a gestas de armas y combates;