Poesias
Poesias de reflejarlo todo; y cada gema
gemía o sonreía en consecuencia.
»”Y todos los trofeos que aquí ves,
muestrario de deseos sofocados
y ardientes, no los puedo retener;
allí donde me entregue habré de darlos,
o sea, a ti, mi fin y mi preámbulo.
Mi ofrenda son, mi dádiva forzosa,
pues soy tu altar y tú eres mi patrona.
»”Extiende, pues, tu mano indescriptible,
tan blanca que decanta los platillos
de la alabanza, y llévate estos dijes
que han santiguado férvidos suspiros;
lo que se rinde a mí, tu fiel ministro,
actúa en tu favor y cada ofrenda,
sumándose, vendrá a aumentar tu hacienda.
»”¿Ves este emblema? Me lo dio una monja
o hermana de sagradas devociones
que renunció en la corte a ser esposa.
Ansiada por los ricos y los nobles,
turbaba a los pimpollos con sus dotes
mas, conteniéndose, distante y fría,
optó al amor eterno de por vida.
»”Mas, cielo mío, ¿cuánto esfuerzo entraña
abandonar lo que uno no posee,
vallar la tierra que no ha sido hollada,
jugar a usar grilletes que no empecen?