Poesias
Poesias logró que ahogara en llanto mi razón,
y me arranqué la estola casta y blanca,
los miedos, los reparos y el pudor,
mostrándome como él se me mostró,
deshecha, mas en llantos muy distintos:
él me infectó y el mío le hizo alivio.
»En él, un mundo de sutil materia
adquiere astutamente cualquier forma,
rubor en llamas, aguas plañideras
o exangüe palidez, y las adopta
según convenga: si hay penar, solloza,
se ruboriza si el lenguaje es basto
o cuando hay drama va y se pone blanco.
»No había corazón que se salvase
estando a tiro de su experta mira,
pues la belleza es dócil y es amable;
por eso, conquistaba a quien hería.
Negaba lo que ansiaba con codicia
y cuanto más ardía de lujuria,
más fría era su prédica y más pura.
»Cubría tras el velo de una gracia
la desnudez furtiva del perverso
y, como un querubín, revoloteaba
a las ingenuas hasta estar adentro.
¿Qué joven acababa resistiendo?
También yo sucumbí, ay, mas no sé
qué haría si volviera a suceder.