Poesias
Poesias »La antorcha da la luz; las joyas, lujo;
lo hermoso se usa y la pitanza gusta;
la hierba huele, dan las plantas fruto:
quien crece para sí, creciendo abusa.
Lo bello es la simiente de lo bello;
concibe, pues a ti te concibieron.
»¿Por qué no aumentas para alimentarlo
si el suelo, con su aumento, te alimenta?
Es ley de vida que hayas engendrado
y que los tuyos vivan cuando mueras.
Tu muerte, así, no impedirá que vivas
en ellos, pues por ti cobraron vida.»
La reina enamorada entró a sudar
pues ya la sombra no los cobijaba.
En pleno mediodía, el dios Titán
clavaba en la pareja su ojo en llamas:
si Adonis condujera su carruaje
podría ser como él, junto a su amante.
Y Adonis, con pereza y con fatiga
y un gesto de disgusto oscuro y denso,
las cejas sobre su mirada limpia
cual brumas que se ciernen sobre el cielo,
agriando el morro, grita: «¡Cuánto sol!
No es tiempo para amores. Yo me voy».
«Tan joven», Venus dice, «y tan ingrato,
¡qué excusas vanas das para esconderte!
Mi aliento celestial, efluvio alado,