Romances
Romances CRÉSIDA ¿Y de moderación me habláis?
Paladeo una pena perfecta, hermosa, entera,
tan violenta en sí, como es de fuerte
lo que origen le da. ¿Podría moderarla?
Si contemporizar pudiese con mi afecto,
o para paladar más flaco y frío destilarlo,
correspondiente alivio a mi pena daría.
Más heces que mitiguen, mi amor no las conlleva,
ni mi pena tampoco, en tan preciosa pérdida.
Entra TROILO.
PÁNDARO Ahí, ahí, ahí viene. ¡Ah, mis dulces pichones!
CRÉSIDA ¡Oh, Troilo, Troilo!
PÁNDARO Qué par de espectáculos es este. También yo quisiera abrazar. «Oh, corazón», como canta un decir:
Oh, corazón, corazón cansado,
¿cómo sin romperte suspiras?
Replicando luego:
Porque tu dolor no puedes calmarlo
con palabra ni compañía.
Rima más verdadera, nunca la hubo. Nada tiremos, porque podremos necesitar de una copla semejante. Ya lo vemos, ya lo vemos. ¿Qué hay, corderos?
TROILO Crésida, es en mi amor la pureza tan extrema,
que los sagrados dioses, de mi afán envidiosos,