Romances
Romances de su celo, más vivo que la devoción dada
a su deidad por labios frÃos, me lo quitan.
CRÉSIDA ¿Hay envidia en los dioses?
PÃNDARO SÃ, sÃ, sÃ, sÃ. Caso evidente es este.
CRÉSIDA ¿Es cierto que de Troya debo irme?
TROILO Es odiosa verdad.
CRÉSIDA ¡Cómo! ¿Y también de Troilo?
TROILO SÃ, de Troya y de Troilo.
CRÉSIDA ¿Eso es posible?
TROILO E inesperado. Que injuria de la suerte
la despedida aparta, con tosquedad empuja
todo sosiego, ruda priva las bocas
de encontrarse otra vez, impide por la fuerza
el apretado abrazo y ahoga cualquier voto
al nacer de nuestro aliento entrecortado.
Nosotros, que con tantos millares de suspiros
nos compramos, debemos ya vendernos pobremente
con ruda brevedad y entrega de uno solo.
El injurioso tiempo, tal forajido aprisa,
sin saber cómo, su rico latrocinio hinche;
y adioses numerosos tal en el cielo estrellas,
con alientos distintos y un beso en todos ellos,
en un adiós sin fuerza torpemente los junta,
dejándonos apenas un beso hambriento y único,
desabrido con sal de rotas lágrimas.
ENEAS (Dentro.) Señor, ¿está la dama presta?