Romances
Romances puede apenas rogaros que con él os midáis.
HÉCTOR Permitid que os veamos en la liza;
mezquina guerra hubimos desde que vuestra ayuda
a los griegos negáis.
AQUILES ¿Tú me lo pides, Héctor?
Te encontraré mañana, feroz como la muerte;
pero esta noche, amigos.
HÉCTOR Bien está; ahora, tu mano.
AGAMENÓN Primero id, pares de Grecia, hacia mi tienda,
que allí festejaremos todos; luego,
tal como la conveniencia de Héctor lo permita
y la largueza vuestra, uno a uno invitarle.
Redoblen los tambores, resuenen las trompetas,
y que este gran soldado su bienvenida tenga.
Salen todos,
menos TROILO y ULISES.
TROILO Decid, señor Ulises, yo os lo ruego,
¿en qué parte del campo vive Calcas?
ULISES En la tienda de Menelao, príncipe Troilo,
donde con él Diomedes esta noche festeja,
sin que este al cielo ni a la tierra mire,
solo atentos sus ojos a la vista amorosa
de Crésida la bella.
TROILO Señor, mi deuda para vos, ¿tanta sería
que, después que la tienda de Agamenón dejemos,
me conduzcáis allá?