Romances
Romances LAFEU Pues el doctor Ella. Señor, ha llegado una, si queréis verla; y, por mi fidelidad y mi honor, si puedo expresar seriamente mis pensamientos con este estilo ligero mío, he hablado con una que, por su sexo, sus años, su profesión, su prudencia y su firmeza, me ha desconcertado más de lo que me atrevo a culpar a mi debilidad. ¿Queréis verla para lo que ella solicita, y conocer su asunto? Hecho eso, os podéis reír bien de mí.
REY Ea, buen Lafeu, trae acá esa admiración, para que podamos compartir contigo nuestro asombro, o quitarte el tuyo asombrándonos de cómo lo has adquirido.
LAFEU Bueno, haré lo que os convenga, y tampoco será el día entero.
REY Así prologa este siempre sus especiales naderías.
LAFEU Ea, venid por acá.
Entra HELENA.
REY Esta prisa, desde luego, tiene alas.
LAFEU Ea, venid por acá. Este es su majestad; decidle lo que queréis. Parecéis un traidor, pero a tales traidores rara vez teme su majestad: soy el tío de Crésida, que se atreve a dejar a dos juntos; que os vaya bien.
Sale LAFEU.
REY Bueno; hermosa, ¿se refieren a mí tus asuntos?