Romances
Romances REY Así, es solo la falta de rango lo que desprecias en ella, y yo lo puedo crear… Es extraño que nuestras sangres, reunidas juntas, no admitan distinción en color, peso y calor, y sin embargo se separan con tan fuertes diferencias. Aunque ella sea todo lo que es virtuoso (salvo lo que te disgusta, el ser hija de un pobre médico), te disgusta la virtud por su nombre: pero no lo hagas así. Cuando surgen cosas virtuosas desde el lugar más bajo, ese lugar queda dignificado por quien las hace. El honor es hidrópico cuando hinchan los grandes títulos sin ninguna virtud. El bien solo es bien sin nombre: así lo es la vileza: la cualidad debe tomarse por lo que es, no por el título. Es joven, juiciosa, hermosa: en eso, es heredera inmediata de la Naturaleza, y eso engendra honor: es infamia del honor lo que presume de haber nacido del honor y no se parece a su padre. Los honores prosperan cuando los obtenemos más bien de nuestros actos que de nuestros antepasados. Las meras palabras son esclavas corrompidas en todo epitafio, en toda tumba: un trofeo mentiroso, muchas veces enmudecido donde el polvo y el olvido condenado forman la tumba. ¿Qué cabría decir, en efecto, de unos huesos honorables? Si puede gustarte esta criatura, como doncella, yo puedo crear lo demás. La virtud y ella misma son su propia dote: el honor y la riqueza vendrán de mí.
BERTRÁN No puedo amarla, ni quiero esforzarme en ello.