Romances
Romances REY Te haces agravio a ti mismo, si te empeñas en escoger.
HELENA Señor, estoy contenta de que os hayáis restablecido: dejemos lo demás.
REY Mi honor está en juego, y para defenderlo tengo que aplicar mi poder. Ea, toma su mano, orgulloso muchacho despreciativo, indigno de este buen don, tú que encadenas en vil desprecio mi afecto y los méritos de ella: que no puedes imaginar que, echando nuestro peso en su platillo falto, te elevaremos hasta lo alto de la balanza: que no quieres saber que está en nuestra mano plantar tu honor donde nos place hacer que crezca. Refrena tu desprecio, obedece a nuestra voluntad, que se esfuerza por tu bien: no hagas caso a tu desdén, sino, inmediatamente, haz a tu propia suerte ese favor obediente que exige su fidelidad y reclama nuestro poder, o si no, te desterraré para siempre de mi cuidado, echándote a los tambaleos y las caídas descuidadas de la juventud y la ignorancia, soltándote encima mi venganza y mi odio en el nombre de la justicia sin ningún término de compasión. Habla, di tu respuesta.