Romances
Romances DUQUE Serán bienvenidos, y todos los honores que puedan salir volando de nos, en ellos se posarán. Ya sabéis bien vuestros encargos: cuando haya puestos mejores, os corresponderán a vosotros. Mañana, al campo.
Trompetas.
Salen.
ESCENA II
En el palacio de Rosellón.
Entran la CONDESA y el GRACIOSO.
CONDESA Todo ha sucedido como yo quería que sucediera, salvo que él no viene con ella.
GRACIOSO A fe mía, entiendo que mi joven señor es un hombre muy melancólico.
CONDESA ¿Por qué síntomas?
GRACIOSO Pues se mira las botas y canta: se arregla las vueltas de las botas, y canta; hace preguntas, y canta; se monda los dientes, y canta. Conozco un hombre que tenía esta manía de melancolía y vendió un castillo por una canción.
CONDESA Déjame ver qué escribe, y cuándo piensa venir.
GRACIOSO (Aparte.) A mí no me gusta Isabel desde que he estado en la corte. Nuestros bacalaos y nuestras Isabeles del campo no son nada como los bacalaos y las Isabeles de la corte: a mi Cupido le han saltado la tapa de los sesos, y yo empiezo a amar como un viejo ama el dinero: sin gusto.