Romances
Romances LAFEU Yo le quiero mucho; no me parece mal… Estaba a punto de deciros, ya que he oído de la muerte de la buena dama, y que mi señor vuestro hijo vuelve a casa, que he movido al rey mi señor a que hable a favor de mi hija, a la cual, cuando ambos eran pequeñitos, su majestad había propuesto en primer lugar, por generosa atención. Su majestad me ha prometido hacerlo, y no hay cosa más oportuna para hacer cesar el disgusto que siente hacia vuestro hijo. ¿Qué le parece a vuestra señoría?
CONDESA Estoy muy satisfecha, señor, y deseo que se pueda realizar con felicidad.
LAFEU Su majestad vuelve a toda prisa de Marsella, tan sano de cuerpo como cuando contaba treinta años. Estará aquí mañana, si no me engaña uno que rara vez ha fallado en tales informaciones.
CONDESA Me alegra: tengo esperanza de verle antes de morir. He recibido cartas de que mi hijo estará aquí esta noche: suplico a vuestra señoría que permanezca conmigo hasta que se encuentren.
LAFEU Señora, estaba pensando de qué manera podría ser admitido sin riesgo.
CONDESA No necesitáis sino apelar al privilegio de vuestra nobleza.
LAFEU Señora, he usado de él con mucho atrevimiento, pero, gracias a Dios, aún sigue valiendo.
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