Romances
Romances ISABELLA ¡Ja! ¡Cuán poco honor para que se lo crea!
¡Pernicioso propósito! ¡Falsedad, impostura!
¡Te voy a denunciar, Ãngelo, piénsalo!
O me firmas ahora el perdón de mi hermano
o diré a toda voz frente al mundo
qué clase de hombre eres.
ÃNGELO ¿Quién te creerá, Isabella?
Mi nombre tan sin tacha y vida austera,
con mi palabra en contra de la tuya
y mi alta posición en el estado
pesarán sobre tu acusación de modo tal
que te ahogarás con tus propias palabras
y olerán a calumnia. Ya he empezado
y ahora suelto las riendas de mi sensualidad.
Habrás de consentir a mi fiero apetito;
deja de lado todos los rubores
y sutilezas que impiden lo que buscan. Salva a tu hermano
entregando tu cuerpo a mi deseo,
o él no solo morirá
sino que, por tu culpa, se arrastrará su muerte
en largo sufrimiento.
Contéstame mañana, o por esta pasión
que guÃa ahora mi conducta
seré un tirano para él. En cuanto a vos,
decid lo que queráis, que mi mentira