Romances
Romances por sobre tu verdad ha de prevalecer.
Sale ÁNGELO.
ISABELLA ¿A quién he de quejarme? ¡Oh, bocas peligrosas
que con la misma lengua
tanto condenan como absuelven,
haciendo que la ley se incline a sus caprichos,
pesando el bien y el mal según lo dicte
su apetito! Iré a ver a mi hermano.
Aunque ha caído por fuerza de su sangre
él tiene un espíritu honorable.
Si en vez de una cabeza poseyera veinte,
las pondría en el tajo sangriento, a ser cortadas,
antes que permitir que el cuerpo de su hermana
se entregara a la horrible polución.
Isabella, vive casta; hermano mío, muere.
Más que nuestro hermano es nuestra castidad.
Le contaré lo que reclama Ángelo
y dispondré su alma para el descanso eterno.
Sale.