Romances
Romances temes la muerte, que no es otra cosa.
Tú no eres tú misma, porque vives
de millares de granos que han salido del polvo.
Feliz no eres
pues lo que no tienes te esfuerzas por tenerlo
y si algo tienes pronto lo olvidas.
No eres constante, sufres raros cambios
según la luna. Aun rica, eres pobre,
pues como un asno, cargado de lingotes, dobla el lomo,
tú llevas tus riquezas solo en viaje de ida
porque luego la muerte te descarga. Amistades no tienes:
a tus propias entrañas que te llaman señor
y a lo que fluye de tus propios flancos
los maldice la gota, el salpullido, el reuma,
por no acabarte pronto.
No tienes juventud ni edad;
eres como un dormir después de haber comido
que sueña con los dos, pues toda tu bendita juventud
envejece y pide limosna
dolida de perlesía; y cuando eres vieja y rica
no tienes calor, pasión ni belleza
que hagan agradables tus riquezas. ¿Qué hay en esto