Romances
Romances ISABELLA Ah, la astuta librea del infierno
al condenado cuerpo cubre e inviste
con principesca ropa. ¿Piensas tú, Claudio,
que debiera cederle, yo, mi virginidad
para que te libere?
CLAUDIO ¡No puede ser! ¡Oh, cielos!
ISABELLA Sí, él te daría por esta sucia ofensa
la libertad para ofender aún más. Esta noche es el momento
en que tendría que hacer lo que aborrezco,
o morirás mañana.
CLAUDIO No debes hacerlo.
ISABELLA Oh, si fuera mi vida
la entregaría por tu liberación
como a un simple alfiler.
CLAUDIO Gracias por tus palabras, mi querida Isabella.
ISABELLA Prepárate, pues, Claudio, que tu muerte es mañana.
CLAUDIO Sí. ¿Está alertado pues de tal manera
que puede despreciar la ley
cuando debiera hacerla cumplir?
Entonces no es pecado, o, con seguridad,
de los siete capitales es el menor.
ISABELLA ¿Cuál es el menor?
CLAUDIO Si fuera condenable, él, que es tan cauto,