Romances
Romances DUQUE La virtud es atrevida y la bondad no es temerosa. ¿Habéis oído hablar de Mariana, la hermana de Federico, el bravo marino que murió en un naufragio?
ISABELLA He oído hablar de la dama, y muy buenas palabras escuché junto a su nombre.
DUQUE Es a quien debía desposar Ángelo. Estuvo prometido a ella por juramento y anunciado el matrimonio. En el intervalo entre el contrato y la boda, Federico naufragó y en el naufragio se perdió también la dote de su hermana. Notad qué grave fue esto para la pobre dama: allí perdió un noble y renombrado hermano que en su amor hacia ella siempre fue bondadoso; con él lo principal de su fortuna, su dote de casamiento; y con ambos perdió a su futuro marido, Ángelo, de virtuoso aspecto.
ISABELLA ¿Cómo es posible? ¿Ángelo la abandonó?
DUQUE La dejó bañada en lágrimas y ni una de ellas enjugó con su consuelo; renegó de sus promesas, simulando haber descubierto deshonor en ella. En suma, la dejó abandonada a sus propios lamentos, los que todavía duran por su culpa. Y él, como el mármol, contempla esas lágrimas sin arrepentirse.
ISABELLA ¡Sería un mérito para la muerte llevarse a la pobre del mundo! ¡Qué corrupción de la vida dejar que viva ese hombre! ¿Pero cómo puede salir de esto la muchacha?