Romances
Romances DUQUE Es una herida que vos podéis curar, y la cura no solo salvará a vuestro hermano sino que lo hará sin deshonra.
ISABELLA Mostradme cómo, padre.
DUQUE La dama que he nombrado continúa en su primer afecto; la injusta maldad, que con toda razón debía haber agotado su amor, por el contrario lo ha hecho mas violento e ingobernable, como hace un obstáculo con una corriente. Id con Ángelo, contestad sus requerimientos con una aparente obediencia. Mostraos de acuerdo con sus demandas, pero bajo ciertas condiciones: primero, que vuestra estadía no será larga; que deben reinar el silencio y la oscuridad y que el lugar os sea conveniente. Habiendo acordado esto, lo demás se resolverá bien; avisaremos a la joven ultrajada para que ocupe vuestro lugar en la cita. Si después el encuentro se divulga, acaso lo obligue a cumplir su palabra y así, por esto, puede que vuestro hermano se salve, vuestro honor se conserve, la pobre Mariana salga favorecida y el corrupto representante del duque quede desenmascarado. Voy a preparar a la joven para esta empresa. Si pensáis que podéis llevar esto a término, el beneficio doble que se obtenga redundará contra el reproche de haber cometido engaño.
ISABELLA Ya imaginarlo me da contento, y creo que se realizará a la mejor perfección.