Romances
Romances cuán seca es), con muy pronto juicio,
sÃ, con celeridad, el designio de Héctor
verá que le señala.
ULISES A respuesta incitándole. ¿Asà os parece?
NÉSTOR SÃ. Justo es. ¿Quién si no enfrentaréis
que a Héctor arrebate los honores,
excepto Aquiles? Aunque tal lucha es juego,
en el ensayo mucha opinión se encierra,
pues ahà nuestra fama prueban los troyanos
con paladar muy fino; y creedme, Ulises,
nuestra reputación tendrá raro equilibrio
en una acción tan fiera, cuyo éxito,
aunque particular, ha de dar una muestra,
en bien o en mal, respecto del conjunto.
E indicios semejantes, aun cuando sean motas
del volumen futuro, ya denuncian
la figura infantil de gigantesca masa
en cosas venideras e inminentes. Se supone
que quien con Héctor luche, nosotros lo elegimos;
y la elección, siendo de nuestras almas acto mutuo,
atiende al mérito, y hace que entonces brote,
tal de nosotros todos, un hombre en quien destilan
nuestras propias virtudes. El cual, si malogrado,
¿ánimo no dará de ahà a los vencedores,
que con firme opinión de sà los asegure?