Romances
Romances Y esta así afirmada, su instrumento son miembros,
con fuerza no menor que los arcos y espadas
a quien miembros dirigen.
ULISES Perdonad mi discurso.
Bien es, por tanto, que Héctor y Aquiles no se encuentren.
Tal mercader, mostremos la inferior mercancía,
pensando que quizá se venda; y cuando así no sea,
el lustre de lo bueno, aún no mostrado,
mejor parecerá. No consintáis
jamás en el encuentro de Héctor con Aquiles,
porque nuestra vergüenza y nuestro honor en ello
llevan en pos de sí dos raros seguidores.
NÉSTOR Mis viejos ojos no los ven; quiénes son, decidme.
ULISES Nuestro Aquiles, la gloria que de Héctor recibiera,
de no ser orgulloso con todos partiría;
pero es de antemano demasiado insolente,
y mejor nos sería secar al sol de África
que al salado desdén y orgullo de sus ojos,
si con honra escapara a Héctor. Si fracasa,
nuestra opinión mayor entonces destrozamos
con desdoro del mejor de los nuestros. Echad suertes,
y con tretas hagamos que a Áyax el testarudo