Romances
Romances ¿Mala hija? ¡Peor padre! Hundir en cieno
a la progenie es ruin y en nada bueno.
Mas ellos, ciegos por lo acostumbrado,
no veían en su obrar ningún pecado.
Y era tan bella esta dama pecadora
que muchos príncipes, en mala hora,
para sus lechos y como compañía
de sus juegos maritales la querían.
El rey, para ahuyentarlos y, en secreto,
para aferrarla a él, dictó un decreto:
quien quisiera desposarla y darle hijos
debía resolver un acertijo
o moriría. Así muchos lo hicieron
y allí… cuelgan las testas que perdieron.
Se revela una hilera de cabezas.
Lo que ahora sigue, a vuestro juicio dejo
pues no hallaré juez más cabal ni más parejo.
Sale GROWER.
Trompeta. Entran ANTÍOCO, PERICLES y acompañantes ricamente ataviados.
ANTÍOCO Joven príncipe de Tiro, estáis bien advertido
del riesgo que asumís.
PERICLES Lo estoy, Antíoco, y considero
que, ante recompensa tan gloriosa,
la muerte como riesgo es poca cosa.
ANTÍOCO ¡Música!