Romances
Romances Si quieres seguir vivo, resuélvelo.»
(Aparte.) ¡Flaco remedio! Poderes que dotáis al cielo
de incontables ojos que escrutan a los hombres,
si aquello que he leído y me estremece es cierto,
¿por qué no nubláis para siempre sus visiones?
Bello cristal de luz, os amé y aún os podría amar
si este precioso cofre no contuviera tanto mal.
Mas no puedo callar: mi mente se subleva
pues quien llama a una puerta no se honra
si sabe que allí dentro el pecado ronda.
(Mira a la hija.) Sois un laúd cuyos sentidos son las cuerdas
que, tañidas para el justo placer de un hombre,
atraerían a una audiencia de dioses a la tierra.
Mas al haber sido pulsadas a destiempo
solo el infierno baila al son del instrumento.
Renunciar a vos, pues, será el mejor remedio.
ANTÍOCO Príncipe, a riesgo de vuestra vida, no la toquéis
que nuestra ley en ello es igualmente estricta.
El tiempo ha expirado. Si no exponéis
la solución, recibid vuestra sentencia.