Romances
Romances A vos, y a todo hombre de bien, os dejo
una dichosa paz: es deber principesco;
mis riquezas, a la tierra, pues de allí vinieron;
(a la princesa) y a vos el fuego puro de mi amor eterno.
(A ANTÍOCO.) Si he de andar por esa senda de vida o muerte,
dispuesto estoy, Antíoco: golpead bien fuerte.
ANTÍOCO Ya que desoís mis consejos, leed el enigma
(arroja bruscamente el acertijo)
y si al haberlo hecho, no explicáis su sentido,
moriréis cual murieron cuantos os han precedido.
HIJA DE ANTÍOCO (A PERICLES.)
¡Que, entre todos ellos, seáis el afortunado!
¡Entre todos ellos, os deseo a vos felicidad!
PERICLES Como un audaz campeón acepto el reto
y no busco consejo en otros pensamientos
que la bravura y la lealtad.
Levanta y lee el acertijo.
«Aunque no soy culebra me alimento
de carne de quien fuera mi sustento.
Busqué un marido y cuando lo buscaba
en un padre encontré lo que anhelaba.
Él es padre, hijo y esposo amante;
yo soy esposa, hija y también madre.
¿Cómo es posible esto en solo dos?