Romances
Romances Aquellos paladares que ni hace dos veranos
buscaban novedades para abrir boca,
hoy ruegan por pan y se alegran si les toca.
Aquellas madres que nada escatimaban
para nutrir a sus pequeños, hoy podrían
comerse a los niñitos que ayer tanto querían.
Tan afilados dientes tiene el hambre que marido
y mujer echan a suertes a quién toca ser comido.
Aquí un noble llora y más allá una dama;
muchos sucumben y los que continúan
no tienen fuerza para darles sepultura.
¿No digo la verdad?
DIONISA Nuestras mejillas y ojos magros lo atestiguan.
CLEÓN Ojalá que las ciudades que hoy disfrutan
del cuerno de la abundancia y lo derrochan
en fiestas frívolas, escuchen nuestro llanto,
¡pues podrían ser suyas las penurias de Tarso!
Entra un NOBLE, desfalleciente y lento.
NOBLE ¿Dónde está el señor gobernador?
CLEÓN Aquí. Decid qué fatigas os traen con tanta prisa,
pues no serán consuelos vuestras noticias.
NOBLE Hemos avistado en la costa más cercana
una importante flota que se acerca.
CLEÓN Me lo temía.
Una desgracia nunca viene sola