Romances
Romances PRIMER PESCADOR ¡Ay de ellos! Sí, me ha roto el corazón oír con qué desesperación nos pedían auxilio, cuando a duras penas podíamos auxiliarnos a nosotros mismos.
TERCER PESCADOR Nada, patrón, ¿no os dije yo que habría tormenta cuando vi cómo saltaba y hacía cabriolas la marsopa? Dicen que son mitad carne, mitad pez. ¡Malditas sean! No asoman el hocico y ya me veo calado hasta los pies. Patrón, no entiendo cómo pueden vivir los peces en el agua.
PRIMER PESCADOR Toma, como los hombres en tierra firme: los grandes se comen a los pequeños. Nada hay más parecido a nuestros ricachones que una ballena: juega y retoza con sus pobres presas delante de sus fauces hasta que al fin las engulle de un bocado. He oído decir que estas ballenas de secano ya no cierran la boca hasta no haberse tragado la parroquia entera, con iglesia, campanario, campanas y todo el lote.
PERICLES (Aparte.) Una acertada alegoría.
TERCER PESCADOR Pero, patrón, si yo soy el sacristán, ese día subo al campanario.
SEGUNDO PESCADOR ¿Para qué, hombre?
TERCER PESCADOR Para que también me trague a mí, y una vez dentro de su tripa armo yo tal revuelo de campanas que la bestia acabaría echando fuera el campanario, la iglesia y la parroquia al completo. Pero si el buen rey Simónides pensara como yo…