Romances
Romances El mar me ha revolcado entre peñascos,
llevándome de costa en costa hasta que al fin
no albergué otro pensamiento que morir.
Vuestro inmenso poder habría de contentarse
con despojar a un príncipe de su fortuna;
ahora que lo arrojasteis de su sepulcro acuoso
no anhela más que hallar aquí eterno reposo.
Se sienta.
Entran dos humildes PESCADORES, patrón y mozo.
PRIMER PESCADOR (En voz alta.) ¡Eh, tú, Pellejo!
SEGUNDO PESCADOR ¡Ea, ven y trae aquí esas redes!
PRIMER PESCADOR ¡Qué, Rompecalzones! ¿No me has oído?
Entra un TERCER PESCADOR tosco, con capucha y un sucio saco de cuero a la espalda, de ropa indecorosa y feo aspecto. Lleva redes para secar y reparar.
TERCER PESCADOR ¿Qué hay, patrón?
PRIMER PESCADOR ¡Vamos, muévete de una vez! Ven ya o te traigo a palos.
TERCER PESCADOR A fe mía, patrón, que pienso en los desgraciados que acaban de ahogarse aquí mismo hace un momento.