Romances
Romances que por mérito mÃo.
SIMÓNIDES Sois un maestro en música.
PERICLES El peor de sus discÃpulos, mi buen señor.
SIMÓNIDES Dejad que os haga una pregunta:
¿qué pensáis de mi hija, caballero?
PERICLES Pues que es una princesa muy virtuosa.
SIMÓNIDES Y también muy bella, ¿no os parece?
PERICLES Tan bella como un dÃa de verano: espléndida.
SIMÓNIDES Señor, mi hija os tiene en mucha estima,
ah, sÃ, en tanta que podrÃais ser su maestro
y ella vuestra pupila: pensad en ello.
PERICLES No soy digno de ser su educador.
SIMÓNIDES Ella no piensa asÃ: leed, si no.
Le da la carta a PERICLES, que la lee.
PERICLES (Aparte.) ¿Qué es esto?
¡Aquà dice que ama al caballero de Tiro!
Es un ardid del rey para acabar conmigo.
Se arrodilla ante el REY.
No me tendáis ninguna trampa, noble señor.
Soy solo un desdichado caballero extranjero
que jamás pensó en cortejar a vuestra hija
sino en dar todo de sà por honrarla con hombrÃa.