Romances
Romances no he podido sonsacarla.
SEGUNDO CABALLERO ¿Y no podemos verla, mi señor?
SIMÓNIDES A fe mía que no. Con mucho celo
se ha encerrado en sus habitaciones.
Aún llevará la librea de Diana
durante doce lunas; lo ha jurado
por los ojos de Cintia y su honor virginal.
TERCER CABALLERO Triste es la despedida, pero nos vamos.
Salen los CABALLEROS.
SIMÓNIDES Bien,
se han marchado en paz. En la carta mi hija
me dice que o se casa con el extranjero
o renuncia a seguir viendo la luz del día.
Muy bien, señora; tu voluntad es la mía
y me complace. Pero, ¡con qué resolución
opina sin importarle si estoy o no de acuerdo!
El caso es que comparto su criterio
y no me interpondré en su decisión.
¡Cuidado! Aquí viene él. Disimulemos.
Entra PERICLES.
PERICLES La suerte os acompañe, buen Simónides.
SIMÓNIDES Y a vos, señor. Os he de agradecer
la dulce música que habéis tocado ayer.
No creo exagerar si os digo que mi oído
nunca había disfrutado de más bella armonía.
PERICLES Es más por amabilidad vuestra, alteza,